viernes, 22 de junio de 2012

Oponerse al PRI puede significar la muerte


No hay cosa tan cruel como el miedo, cuando tiene el miedo las armas en la mano:

Rafael Barreto.

“Fíjate con quien te metes si no quieres terminar así, perro pendejo”. Clemente Castañeda, coordinador de campaña de Ismael del Toro, candidato del Movimiento Ciudadano a la alcaldía de Tlajomulco de Zúñiga, encontró este mensaje afuera de su casa, al lado de una cabeza de perro.

En este proceso electoral, oponerse al PRI conlleva riesgos:

Simpatizantes de candidato del PRI asesinan a panista en Chiapas: Proceso, 11 de junio.

Porros de Peña Nieto amenazan, roban y agreden al #YoSoy132 en Coatzacoalcos: Diario Presencia, 17 de junio.

Asesinan a líder de Morena en Michoacán: Proceso, 17 de mayo.

Hidalgo: amenazan de muerte a candidato de PRD-PT-MC: La Jornada, 26 de mayo.

Amenazan de muerte al candidato del PSD: El Sol de Morelos, 15 de junio.

Asesinan en San Luis Potosí a aspirante del PRD: Excélsior, 11 de marzo.

Autoridades de Tlalnepantla detienen y golpean a integrantes de #YoSoy132: Proceso, 15 de junio.

Amenazan de muerte a la periodista Katia D’Artigues por criticar a Peña Nieto: Emeequis, 9 de junio.

Los presentadores de noticias afines al PRI dedican gran parte de sus programas a advertir de la hipotética amenaza de un estallido de violencia en caso de que Andrés Manuel López Obrador no reconociera su eventual derrota ante Peña Nieto el próximo primero de julio, pero rara vez los escuchamos hablar de esta estrategia de intimidación contra los opositores al Revolucionario Institucional.

En este proceso electoral nos hemos enterado con frecuencia, sobretodo en provincia, de un candidato asesinado, principalmente del PAN o del Movimiento Progresista. En la mayoría de las notas se menciona como sospechoso a algún militante activo del PRI. Se ha vuelto cotidiano leer sobre aspirantes amenazados, golpeados o que súbitamente suspenden sus giras proselitistas ante intimidaciones.

Los integrantes del movimiento estudiantil #Yosoy132, declarado abiertamente opuesto a Peña Nieto, han sido perseguidos y calumniados como si fuesen los peores traidores de la patria. Paradójicamente, este grupo nació como una protesta ante las acusaciones del presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, quien los tildó de “porros” y pidió un castigo en su contra por protestar contra el candidato presidencial del tricolor.

Los jóvenes del #132 han recibido llamadas telefónicas a su casa, con voces cobardes que les recuerdan los datos personales de sus familiares. Los militantes de este movimiento en el extranjero fueron amenazados con que la Secretaría de Relaciones Exteriores no les renovaría su pasaporte en caso de continuar sus críticas a Peña Nieto. Los han detenido y golpeado. Los han acusado de ser financiados por el PRD y les han robado sus datos personales.

Jóvenes de #YoSoy132 denuncian amenazas ante Derechos Humanos: CNN, 12 de junio.

Partido Verde amenaza de muerte a jóvenes que asistan a marchas anti-Peña: Revista Emet, 8 de junio.

Amenazan con ‘tronar’a alumnos antipeñistas en el Tec de Acuña: Vanguardia, 10 de junio.

Amenazan de muerte a estudiantes que integran marchas a favor de #Yosoy132 de Zacatecas: Notientelevisión, 5 de junio.

Con un alud de grosera mercadotecnia, el PRI ha pretendido imponer la idea al electorado de que ya cambió, que “es nuevo”. Una “nueva generación de priistas”, la llamó el expresidente Vicente Fox en su afán de convencernos de votar por Peña Nieto. Nada más alejado de la realidad. De acuerdo con un reporte de la organización Artículo 19, en los estados gobernados por el PRI han sido asesinados 51 periodistas, el equivalente del 70 por ciento de homicidios contra reporteros.

Ningún nuevo PRI. Es el mismo que mató a mansalva a estudiantes en 1968 y 1971 por oponerse a su régimen; el mismo que desapareció militantes de izquierda y derecha durante su periodo al frente del país; el mismo acusado por el PRD de asesinar a 500 de sus simpatizantes en 1988; el mismo que dejó la sospecha colectiva de acabar con su candidato presidencial en 1994; el mismo que ahora tiene como operador de sus redes sociales a Enrique Aquino, un mercenario cazador de opositores.

Si el Revolucionario Institucional se comporta así en tiempo electoral, cuando los candidatos muestran su cara más amable, no quiero pensar qué ocurrirá si ganan los próximos comicios. Aún tenemos el primero de julio para evitarlo.




Fuente: Proceso